Después de las Cataratas del Iguazú (dentro del Parque Nacional homónimo), las Ruinas de San Ignacio Miní ocupan un lugar destacado para el turismo en la provincia de Misiones.
Forman parte del legado del gran imperio construido por la Comapañía de Jesús y el pueblo guaraní, de 15 poblaciones de las provincias de Misiones y Corrientes. De un total de 30 pueblos que fundaron los jesuitas durante el siglo XVII en la selva de Argentina, Brasil y Paraguay. Su nombre proviene del fundador de la Compañía de Jesús San Ignacio de Loyola.
Su grado de conservación permite apreciar el trazado urbano de las reducciones, que según la visión europea, eran el lugar donde se reunía a los aborígenes para "civilizarlos", convertirlos al cristianismo y evitar sus malos hábitos, como la desnudéz, segun su visión.
Un trazado urbano destacable, si bien no fue la reducción más grande, pero si fue la mejor equipada, que sólo podía extenderse hacia tres lados por la presencia del huerto y la selva a espaldas del poblado.
La ciudad jesuita fue fundada por los padres José Cataldino y Simón Masseta en 1610 en el actual estado de Paraná (Brasil), la reubicaron en las márgenes del Yabebirí hacia 1631 y, más tarde en su emplazamiento actual. Luego fueron redescubiertas en 1903 por una expedición comandada por Leopoldo Lugones.
En el acceso a las Ruinas de San Ignacio Miní hay un CENTRO DE INTERPRETACION con nueve salas que exponen buena parte de la historia.
IMPERDIBLES
Iglesia ::. El punto principal de las ruinas, que asombra a turistas de todo el mundo. Mide 24 metros de ancho por 74 de largo.
Talleres y Colegio
Patio de los Talleres
Plaza de armas ::. Aquí se conserva parte del reloj de sol.
Viviendas guaraníes
Residencia de los Jesuitas
Cabildo
Cementerio
Huerta
Cárcel
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