Creado en 1991 por ley nacional, con una superficie de 150.000 hectáreas, el Parque Nacional Sierra de las Quijadas se ubica en el noroeste de la provincia de San Luis, ocupando una amplia zona semiárida, la transición entre el monte y la región chaqueña, unidades biogeográficas caracterizadas por una vegetación de matorrales y por un bosque seco, de hojas caducas, respectivamente.
Caracterizada por escasas precipitaciones, aproximadamente 300 milímetros anuales, que caen durante la primavera y el verano en forma torrencial, período en donde cobran vida muchos de los espejos de agua aislados y temporarios dependientes del caudal del río Desaguadero que, que conforman el denominado Complejo Lagunar de Guanacache (límite oeste del parque).
Estas serranías, originadas hace 25 millones de años, fueron erosionadas por el viento y el agua dando lugar a las caprichosas formas de las rocas y la inmensidad de los cañadones y las paredes de piedra, además de dejar al descubierto importantes hallazgos paleontológicos y arqueológicos.
La mayor expresión de estos agentes erosivos es el llamado Potrero de Aguada (de 4000 hectáreas): un colosal anfiteatro labrado por los siglos, cuenca limitada por colosales farallones, acantilados, cornisas y graderías de rojizos tonos. Desde el borde superior del Potrero de la Aguada se puede observar, hacia el sur, el cerro el Portillo , con sus 1200 metros, es la máxima altura de la zona serrana.
El Parque Nacional Sierra de las Quijadas guarda fósiles de un grupo de reptiles prehistóricos: los pterosaurios o "lagartos alados", que habitaron la zona en la era Mesozoica. Uno de ellos, el Pterodaustro guiñazui, presenta una peculiar característica: su alimentación dependía de una suerte de canasto, donde filtraba microorganismos acuáticos utilizando dientes flexibles y permitiendo el escurrimiento del agua. Además, de una envergadura alar de 2,5 metros.
Hoy el gran protagonista volador es el cóndor andino , que junto con el zorro gris conquistan la mirada de todos los visitantes.
Entre la fauna que habita el lugar encontramos especies en peligro de extinción como el gato moro, la rata vizcacha colorada, el picho ciego menor y las lentas tortugas de tierra. También hay animales en estado crítico de supervivencia, como el gato del pajonal, el gato montés, el puma, el zorro colorado, el guanaco, etc.
La vegetación es escasa y está representada por las jarillas, una gran variedad de arbustos y cactus, quebrachos blancos, breas, algarrobos y otras especies. Se han detectado dos especies de plantas exclusivas: la zampa, pequeño subarbusto con inflorescencias violáceas y una variedad de rosetilla, con forma de cojín circular, color crema. En numerosos balcones naturales se desarrolla la chica, un arbusto de madera durísima, sin hojas y que sólo se localiza en algunas sierras cuyanas.
Como testimonio de un antiguo poblamiento, existen en el área, pozos excavados en la tierra, utilizados posiblemente como fogones. Los investigadores aún no han determinado a qué cultura pertenecen estos " hornillos ". En cambio, gracias a que el estado y ubicación de los elementos arqueológicos se encontraron sin alteración, se sabe que este territorio fue dominio de los indios Huarpes.
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